Habían ruidos por dentro
aunque intentara callarlos
aunque intentara callarlos
y me seguían
y me cruzaban
como recuerdos.
Eran de voces y bocas
con pedazos de mucha gente:
como ecos de una caverna
en mis recóncavos pozos
Llenos de trenes y olores
casi guardados o presos
con sus raíces y ojos
incrustados en mi cerebro.
Yo sé que casi los mato
cuando me pongo normal,
cuando sospecho que sea
necesario
disimular.
Entonces cierro las puertas
donde se esconden los ruidos
y envuelvo cosas de abuelos
y tapo partes de horrores:
esos que yo no sabía
que aún vivían
en mí.
cristina

Nenhum comentário:
Postar um comentário