Tiene los ojos de cualquier color
y me hace acordar al amor
a las tardes de hojas de otoño
a los trenes con ruido
a la gente buena.
Tiene un mate de yerba
que se sienta en la vereda
y un sauce que abriga pájaros
horizonte en ciudad pequeña
con siestas con cara de abuelas.
Tiene un pedazo mío
que llamo de cuerpo y alma.
Tiene la lucha
y tiene la calma.
Es una marca de suelo
de esas
que nunca se acaban.
segunda-feira, 22 de novembro de 2010
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