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segunda-feira, 31 de maio de 2010





Cansancio

Nuestro cansancio existencial se interpone
enmudeciendo
  atordonando
    clareando.

Dolorosamente
y muy despacio                                                 
como un corte en la carne                           
instigando la indiferencia 
para apagar la luna.

No hay delicadeza posible
en el fondo de ese cansancio
a no ser la rigidez de la verdad
el infernal sofoco de lo real
y los pies embrutecidos de la existencia.

 El dolor del desencuentro
se ha vuelto mayor
y más confiable
que la alegria intransigente
del encuentro;

porque existir es angustiante
e impertinente
 como andar en la cuerda floja 
del equilibrista.

Pero creo que debo todo
a la parte irracional que me adivina.


Porque a pesar de la lucidez
tan dolorosa e inquisitiva tengo el deseo
que me lleva hasta la ventana para mostrarme
la luna fria.

Y porque la falta, 
ésta que duele
en la angustia mía de existir

no llega a los pies de la pasión torpe
(y el gusto enorme, gusto extraño)
por alguno
y por la vida...







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